Diseñar y ser diseñador les parece fácil a muchos, pero en realidad es un trabajo que exige esfuerzo. Habrá quien piense «trazas dos líneas y ya está, diseño hecho». Mirad: Photoshop lo puede aprender cualquiera. Puedes aprender hasta la última función. En lo técnico quizá no tengas ningún problema. Pero cuando llega el momento de la imaginación y de crear un diseño desde cero, la técnica que sabes no sirve de nada, porque la imaginación se llena con el tiempo.
Es decir, el camino del diseño requiere un aprendizaje continuo. Hay muchísima gente dedicada a este oficio. Si hablo de mi propia experiencia: cuando aprendía Photoshop, sinceramente, casi no veía tutoriales técnicos. Siempre veía vídeos de Speed Art. Observaba qué hacía la gente y cómo lo hacía. Por ejemplo, la forma de guardar los archivos no la aprendí en una lección dedicada a guardar, sino viendo cómo guardaba su trabajo quien lo terminaba.
Y luego está esto: si dices «el diseño es fácil, se domina en un día», intenta por ejemplo crear un póster desde cero. Eso sí, sin copiar ni imitar otros pósteres. Para crear un póster desde cero hay que haber visto de verdad muchos ejemplos y, además, tener en cuenta mil cosas. Tienes que crear un diseño agradable a los ojos de cualquiera y, por supuesto, primero tiene que convencerte a ti.
Entonces, ¿qué determina el valor de un diseño? Cuando alguien le dice a tu diseño «esto no vale, tíralo», el valor del diseño se ve en proporción a los conocimientos que esa persona tenga de este campo. El trabajo visual no es tan fácil como se cree 🙂 Ojalá algún día todos podáis mirar con ojos de diseñador. Cuidaos…