El título puede parecer una queja contra las reglas, pero es justo lo contrario. No consigo entender por qué en nuestra sociedad se incumplen las reglas de la vida cotidiana. Os pongo algunos ejemplos muy sencillos.
En Estambul, junto al punto donde para el metro hay dos líneas pintadas: están ahí para que la gente haga fila. Pero en la práctica ocurre justo lo contrario: todo el mundo se agolpa en la zona central, por donde se baja. Aunque haya quien quiera respetar la regla, hay tanta gente que no la respeta que ni siquiera quienes quieren pueden hacerlo: no queda espacio para respetarla.
Otro ejemplo curioso: hay gente que no respeta la fila ni a la salida del rezo del viernes. Lo del metro aún lo entiendo, lo de la cola del banco también, incluso que en la universidad dejes «colarse» a un amigo, hasta cierto punto; pero en la mezquita, por favor, no. ¿No es esto también una especie de violación del derecho ajeno? Le estás quitando el sitio a los demás.
Cuando lo que más deberíamos temer en este mundo es vulnerar el derecho ajeno, la gente ni se plantea «cuidado con el derecho de los demás». Yo, por ejemplo, si compro un chicle, la conciencia no me permite ni tirar el envoltorio al suelo. Que haya empleados municipales limpiando las calles no significa que podamos tirar cualquier cosa al suelo. O fumar, tirar la colilla al suelo y marcharse sin apagarla… Estos también son actos que vulneran los derechos de las demás personas y del medio ambiente.
Algunas reglas: esfuérzate por cumplirlas aunque los de tu alrededor no lo hagan. Al menos inténtalo. No soy una persona estricta, pero qué bueno sería que prestáramos un poco más de atención a estos temas: no vulnerar los derechos de nadie y mantener limpio el entorno.