El protagonista relata cómo eligió su carrera universitaria de forma impulsiva, basándose únicamente en su dominio del inglés y en no desperdiciar su puntaje en el examen de admisión. Esto lo llevó a inscribirse en Literatura sin conocer realmente el programa académico.
Al darse cuenta de que no disfrutaba la carrera, buscó alternativas y comenzó un programa secundario en medios. Allí descubrió que su falta de motivación no era por ser estudiante, sino por el área de estudio, encontrando finalmente su verdadera pasión en los temas de comunicación.