En este episodio hablamos con Ayşenur Ersoy, graduada del Üsküdar American High School y de la Facultad de Medicina de Estambul de la Universidad de Estambul, quien está por comenzar la residencia de pediatría en la Universidad de Marmara. La conversación abarca el sistema del liceo americano, la rutina para entrar en medicina, pasantías en Cleveland Clinic y Atenas, su sueño académico y consejos para jóvenes.
Ayşenur disfruta quedarse en casa fuera del trabajo, cocinar y leer; tocó violín durante años pero lo dejó por la intensidad de la formación médica. Entró en Üsküdar American High School por deseo familiar —un sistema de cinco años similar a Robert College, con un año preparatorio y fuerte peso del inglés. Quedó entre las diez primeras en la entrada y ganó beca por mérito. En preparatoria se agrupa por examen de nivel; las clases giran en proyectos, ensayos y presentaciones, con poca cultura de tests —no resolvió exámenes estandarizados hasta la prueba universitaria. Las aulas se reparten por secciones; profesores turcos y extranjeros comparten materias de ciencias e inglés.
Apunta a medicina desde el instituto; muchos médicos en la familia la influyeron al ver cómo encontraban curas. Mientras preparaba la prueba universitaria, el colegio siguió con proyectos exigentes, pero se mantuvo activa en el último curso. Como las universidades turcas no ofrecían apoyo sistemático, siguió un curso externo y armó en Excel un horario semanal de dos hojas: qué temas de qué libros, con meta de completar ochenta o noventa por ciento semanal sin perder moral si no alcanzaba. Quedó entre las quinientas primeras en YGS y cerca del top mil en la clasificación combinada LYS, entrando en la Facultad de Medicina de Estambul.
La carrera otorga el título de médico general tras seis años; la especialización exige el examen TUS y el proceso de preferencias. Ayşenur emparejó con pediatría en Marmara y será especialista en enfermedades infantiles tras al menos cuatro años de residencia. Recibió el premio científico del decanato al graduarse y dos veces el segundo puesto escolar en el liceo.
Su historia de pasantías empezó pronto: al final de primero escribió a decenas de profesores sobre enfermedades autoinmunes y fue admitida a un programa de laboratorio en Cleveland Clinic; siete semanas en Estados Unidos la llevaron a amar la investigación. Siguió trabajando con un profesor de su facultad. Al planificar pasantías, un rechazo en marzo–abril de un profesor sin presupuesto bajó su moral; su tutor la conectó con un colega en Atenas y surgió la oportunidad de ir a Grecia. El correo empieza hacia octubre; los programas de verano deben cerrarse meses antes, con límites de cupo y presupuesto. Explica que la formación médica abarca seis años de grado, servicio obligatorio, TUS y residencia de especialidad. Los profesores de Istanbul Medical la animaron hacia la academia; aunque el edificio es antiguo, lo elegiría de nuevo. En el instituto la conmovió el trabajo de médicos familiares; encontrar curas la hace feliz. Cuando bajó la moral, su tutor la enlazó con un profesor en Atenas; pasó un mes en Grecia cuidando pacientes y viviendo la relación maestro–aprendiz uno a uno.
De aquí en adelante busca especialización pediátrica y carrera académica; quiere ejercer en Turquía y planear periodos en buenos laboratorios en el extranjero antes de volver. Volvería a elegir Üsküdar American e Istanbul Medical; no tiene grandes arrepentimientos. Las rotaciones por todas las especialidades en seis años la convencieron de que pediatría encaja mejor. Tras graduarse vienen servicio obligatorio, TUS y preferencias; la residencia pediátrica puede durar hasta cinco años. También quiere hacer cosas con niños fuera de la clínica.
También postuló a Londres; no se arrepiente pero subraya que siempre hay alternativas. Si eligiera de nuevo, repetiría Üsküdar American e Istanbul Medical; las habilidades de idioma y proyecto del liceo marcaron toda su carrera posterior. Aconseja a los jóvenes conocerse —cómo aprenden y qué los motiva— antes de empezar un programa. Para aspirantes a Üsküdar American señala que la escuela no orienta activamente hacia universidades turcas, pero con buena nota se alcanzan metas como Istanbul Medical. La colocación por nivel en preparatoria y la enseñanza en inglés basada en proyectos dieron ventaja seria al pasar a la universidad. Estudió con beca en un sistema quinquenal similar a Robert College; idioma y estudio autónomo alimentaron la disciplina de escribir correos para medicina y pasantías. El proceso de examen es en gran medida solitario; la presión externa sin convicción propia no trae éxito duradero. Recuerda la preparación del examen como el pico de disciplina de su vida. Recomienda tomar las riendas, armar un plan propio y enfocarse en una meta en la que realmente crea. Sus recomendaciones para la serie son Hüsna Hamil Bayram y Yusuf Yeşil.
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