En este episodio hablamos con Saliha Büşra Selman, graduada en Psicología en la Universidad Şehir de Estambul, actualmente en el máster en Psychological and Brain Sciences en Boston University e investigando cómo el estrés en la infancia temprana afecta el desarrollo cerebral. La charla recorre su camino desde entrar por casualidad en un laboratorio hasta el Harvard Youth Mental Health Lab, más de cien correos en frío, el proceso de admisión en Boston y hábitos de estudio disciplinados.
Saliha empezó Psicología en la Universidad Şehir de Estambul en 2011 y se graduó en 2016 como primera de su departamento y de la facultad. Ahora cursa el máster en Boston University, en el Brain and Early Experiences Laboratory, estudiando cómo las hormonas del estrés influyen en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños, en los mecanismos de atención y en los patrones de relación padre–hijo. A largo plazo quiere diseñar programas de prevención temprana y educación en lugar de tratar solo cuando ya hay problemas.
Al entrar en la carrera no le interesaban los laboratorios; era una estudiante curiosa que hacía muchas preguntas en clase. Su profesor de biopsicología notó su interés y la invitó a un laboratorio recién abierto; se formó un equipo de unas quince asistentes. Cuando el laboratorio de Şehir cerró en verano, fue con Adil Dinçer en la Universidad de Marmara —sin esperar pasantía, contenta incluso con hacer fotocopias. Desplazarse entre Topkapı y Anadolu Hisarı consolidó su amor por el laboratorio; hasta tareas pequeñas como iniciar y cerrar experimentos le emocionaban. Su profesor la incluyó en reuniones de debate; en segundo curso, tras una pregunta suya, le permitieron redactar su propia propuesta y diseñar un experimento. Un estudio piloto se envió a un congreso como póster; ganó su primera experiencia de presentación en un congreso de ingeniería biomédica.
En tercero, por insistencia de su amiga Merve Armağan, empezó a postular a laboratorios en el extranjero; al principio se negó y luego envió más de cien correos. Llegaron admisiones de Oxford y, la misma semana, del Harvard Youth Mental Health Lab. En su primera entrevista en inglés comprendió que responder con honestidad cuando no sabe algo es una prueba de disciplina. En Harvard trabajó tres meses presencialmente y siete meses en remoto tras volver —diez meses en total. Un momento inolvidable fue cuando su CV se puso en la agenda del laboratorio y se corrigió línea por línea ante veinte personas; al hacer una pregunta le programaron una reunión privada de cuarenta y cinco minutos —muestra de la cultura de apoyo académico. Al final del verano también la impresionó un profesor de más de setenta años sirviendo la cena a estudiantes en casa de su supervisora.
Para Boston necesitó TOEFL y GRE, carta de motivación, cartas de referencia y expediente académico. Fue admitida en Tufts y Boston; cree que lo decisivo fue la coincidencia entre su área de investigación y el programa más la experiencia previa en laboratorio. Recuerda que en la entrevista de Harvard, ante «¿cómo trabajarías tres artículos que no conoces?», dijo con honestidad que no lo sabía y explicó que avanzaría por partes con disciplina —y fue bien recibido. Continuó un meta-análisis en remoto desde Turquía; los diez meses de laboratorio fueron la columna vertebral de su solicitud a Boston.
En la Universidad Şehir siguió trabajando en el laboratorio con la Dra. Reyhan Bilge en cuarto curso mientras completaba las solicitudes de máster. Admitida en Tufts y Boston, cree que la combinación de encaje investigador, experiencia previa y notas de exámenes fue decisiva. Quiere entender cómo el estrés en la primera infancia contribuye a problemas posteriores como trastornos específicos del aprendizaje y diseñar programas de intervención temprana.
Las asistentías en instituciones como la Universidad Koç y Marmara también forman parte de su trayectoria. Para la admisión en Boston subraya que, además de los exámenes de idioma, la carta de motivación debe explicar por qué ese programa, por qué es candidata adecuada y cómo encaja la experiencia previa; las cartas de referencia deben ser cartas de confianza entre colegas en nombre de sus profesores.
A quienes elijan psicología recomienda leer cada subárea porque las asignaturas son solo un esqueleto. Dice que la respuesta a no saber qué hacer tras la universidad está en la lectura de la licenciatura. Aconseja observar in situ entre dos días y tres meses en temas que les intrigan —y probar para descartar lo que no les gusta. Para ser la mejor en un campo hay que amar primero el trabajo; para encontrar lo que amas hay que probar muchas áreas.
Ve el secreto del éxito no como un gran misterio sino como trabajo constante en pequeñas dosis; saber que hizo lo posible aunque falle le da paz interior. Durante pasantías y Harvard llevó un diario; notas de seminarios, resúmenes de artículos y observaciones formaron un informe de laboratorio de ciento veinte páginas. Anotar hora a hora en un cuaderno pequeño le permitió ver progreso concreto hasta llegar los resultados de los exámenes.
Sus recomendaciones para la serie incluyen a Merve Armağan, quien la convenció de postular al extranjero, y también a Fatma, Reyhan Bilge, Hüsniye Gülşen Koç, Elif Altın, Rümeysa Öztürk y Kadriye Slocum.
Lo más destacado: entrar al laboratorio preguntando · su propio experimento en segundo curso · más de 100 correos en frío · Harvard Youth Mental Health Lab · cultura de reunión sobre el CV · máster en Boston BU · estrés y desarrollo cerebral · trabajo constante en pequeños pasos · llevar un diario